La mayoría de los hematomas puerperales son secundarios a laceraciones o desgarros producidos como consecuencia del traumatismo del parto, y rara vez tienen consecuencias maternas importantes.
En ocasiones, estos hematomas pueden expandirse y disecar el tejido circundante suponiendo una complicación obstétrica potencialmente grave.
Aunque es necesario un diagnóstico y tratamiento precoz, su manejo no está estandarizado y es causa de controversia, ya que la literatura no es concluyente en cuanto a los beneficios del tratamiento conservador respecto al quirúrgico. El propósito de presentar este caso es demostrar la importancia de las técnicas de imagen para la identificación del lugar de la hemorragia, y la posibilidad de realizar una embolización arterial selectiva como alternativa eficaz para el control de la misma.